Organización:

Nadie se puede quedar sin comer ese día. Se sacan planchas, troncos, mesas, sillas, taburetes, cajones, y todo cuanto sea necesario para que toda la gente de ciudades, campos, aldeas, cuevas pueda sentarse en la mesa llegado el momento. Se aporta cuanto se quiera para sí mismo, y un poco más para los que no pueden aportar para ellos.

La hora del comienzo de la comida se fija según mejor les venga a los países más necesitados, aún por determinar, es decir que los países ricos comerán a altas horas de la noche.

Un minuto antes del comienzo del desayuno/almuerzo/comida/merienda/cena según el lugar, todo el mundo se pondrá en pie.

En el preciso momento en que sea la hora de comer, todo el planeta se sentará en la mesa al mismo tiempo. Debería sentirse un temblor terrestre, ya se verá. Sabremos en ese momento, que bajo nuestros pies a miles de kilómetros del otro lado de la tierra, en largo y ancho, gente está comiendo y tiene la misma sensación que nosotros.

Habremos visto lo fácil o difícil que es alimentar a todo el planeta.

Se deberá celebrar cada año el día del hambre, y nos sentiremos mejor especie.